Si algo nos ha caracterizado siempre es la voluntad de compartir. Con esa intención hemos ido a conocer todas las cuencas de producción en el marco del Pink Lady® Tour, un viaje que nos ha llevado desde Bolonia hasta Nimes, pasando por Bolzano, Barcelona, Angers y Moissac.
Y hemos compartido mucho: el proyecto «Juntos, rumbo a 2030», nuestros retos y ambiciones, la política de plantación gestionada por Star Fruits y todas las cuestiones que se nos plantean a diario. Aunque no hayamos podido ver a todos los miembros de nuestra querida red (con mención especial a nuestros amigos catalanes, que asistieron en masa al encuentro y donde estaban presentes dos tercios de los productores), nuestra determinación de que estamos haciendo las cosas bien sale reforzada. Hemos comprobado que todos remamos en la misma dirección y que nos identificamos con el éxito de una forma de hacer las cosas que pensamos es correcta y única en estos tiempos inciertos. La implicación y el reconocimiento a nivel local de los administradores, todos muy implicados en la construcción del proyecto, es otra de las cosas que hemos podido comprobar de primera mano en este Pink Lady® Tour.

En la actualidad, es fundamental que las líneas directrices que hemos presentado sean adoptadas por todos y todas:
Una fuerte ambición:
El objetivo es que Pink Lady® siga siendo en 2030 un valor seguro de futuro para los productores y para toda la red, con un crecimiento que debería rondar las 310-330 000 toneladas para esa fecha. Una progresión de más del 50 % en 8 años que queremos que sea equilibrada y para la que iremos solucionando los correspondientes retos en todos los mercados.
Un valor de marca esencial, más que nunca
La competencia va a ser cada vez mayor tanto por la multiplicidad de variedades como por la liberalización de la variedad Cripps Pink a finales de 2022 (RosyGlow y Sekzie seguirán estando protegidas). Por ello, la fuerza de nuestra marca Pink Lady® es, ahora más que nunca, la piedra angular de nuestra estrategia. Por nuestro lado, seguimos conservando la marca en exclusiva. Su fuerza radica en nuestra promesa de calidad y en los valores asociados a la marca, pero también en el nivel de experiencia, conocimientos y liderazgo gracias a un marketing muy trabajado en la cadena de comercialización. Una estrategia que seguiremos desarrollando a través de todos los medios disponibles.
La identificación con los ciudadanos, un aspecto clave
El reto de Pink Lady®, y de la agricultura en general, es llegar a los consumidores. Que la sociedad conozca y valore el trabajo de los agricultores está en el corazón de los debates sociales y políticos. Para establecer un diálogo en ambos sentidos hemos apostado por nuestra carta de compromisos, nuestra capacidad de crear vínculos con nuestros consumidores gracias a una visión positiva y constructiva, nuestros valores de igualdad y responsabilidad, nuestro espíritu de progreso… En este sentido, Pink Lady® puede tener un papel clave para el conjunto de la red. Esta conexión con la sociedad debe hacerse sin alejarse del terreno. El interés existe, y así se expresa en los debates, en cada uno de nosotros está la posibilidad de aportar.
La innovación, en el corazón de nuestro proyecto
La protección de los cultivos y el modelo agrícola están en el centro de los debates europeos. El desarrollo de nuevos conocimientos y tecnologías podría abrir nuevos espacios técnicos para una producción más sostenible. Las cuestiones clave son los medios que se le dediquen y el tiempo para aplicarlo en la práctica. El Pink LAB® ya ha iniciar el movimiento. Esta plataforma apoya proyectos innovadores, entre ellos la puesta en marcha de 8 plantaciones del futuro. Prevemos pasar a un nivel superior gracias a la creación de una fundación europea abierta a otros actores o inversores para hacer frente a estos importantes retos. Esta nueva fundación apoyará proyectos e investigaciones sobre temas que nos parecen esenciales. También tendrá entre sus objetivos conectar la sociedad y la agricultura desde un punto de vista sociológico.
Coherencia y cohesión, todos actores responsables
Nuestra capacidad de superar con éxito los objetivos propuestos para 2030, así como los pequeños escollos que seguro que se presentarán en el camino en estos tiempos caóticos, dependerá de nuestra capacidad de ser coherentes con los objetivos marcados. Una coherencia que comienza en el corazón de cada huerto de manzanos, con la calidad constante de cada cosecha, el tratamiento de las frutas en las plantas de envasado desde un punto de vista cualitativo y una dinámica comercial y de marketing donde distribuidores y APLE están en constante contacto. La carta de compromisos implica a todos sus miembros. Cada temática parte de una cadena de responsabilidad.
La coherencia también se reflejará en la política de distribución de los árboles, que quiere continuar respetando los puntos clave en los criterios de atribución: tras las certificaciones y la protección frente a heladas de los nuevos huertos, el respeto de la época de recolección será testigo de la capacidad de controlar un potencial en aumento…
Esta coherencia, que también se refleja ya en los contratos, implica también que los productores, las plantas de envasado, los comercializadores y los viveristas no participen en proyectos que puedan entrar en conflicto con Pink Lady®, como por ejemplo plantar Cripps Pink fuera de la asociación.
Esta cohesión se verá reforzada con el trabajo a pie de campo y con la creación de un colectivo que agrupe las plantas de envasado, auténticos eslabones clave de la organización.
Un soplo de aire nuevo
Los aires renovados vienen de la mano de las nuevas generaciones, de los nuevos proyectos de plantación, del programa de intercambio Erasmus para todos (productores, técnicos, empleados de las plantas de envasado) o de la materialización del espíritu Pink Lady® a través de una carta de productores de Pink Lady®.
Pero este aire fresco no vendrá solo de nosotros. Pese a nuestra experiencia, nuestra movilización como red, nuestras innovaciones, el bienestar que aporta nuestra manzana, la puesta en valor del trabajo de nuestros productores… el hecho de que los consumidores sepan y valoren que Pink Lady® es, efectivamente, mucho más que una manzana, es lo que realmente nos impulsa hacia delante.
Sin duda, este impulso colectivo es el mejor homenaje que podemos a hacer a esa persona que nos dejó justo el día que empezábamos nuestro Tour por Europa y a la que debemos tanto. Se trata de la misma persona que dio la increíble oportunidad a tantos productores de manzana a ser dueños de su destino: John Cripps, descubridor de la variedad Cripps Pink y el que la bautizó con el evocador nombre de «Pink Lady®».
Didier Crabos, presidente de la asociación Pink Lady® Europe
